Para nadie es un misterio que Chile está muy atrasado en lo que se refiere a producción de energía eléctrica. la discusión en el sentido de qué tipo de energía debe desarrollarse, lleva ya varios años; en tanto que las necesidades energéticas se elevan geométricamente y los pronósticos para los años venideros son preocupantes. En efecto, hay grupos que se oponen a utilizar los sistemas hidrográficos para obtener energía, otros se oponen al uso del carbón, en fin; otros son contrarios a la energía atómica, en vista de las desastrosas experiencias rusas y japonesas. A pesar de lo anterior, nuestros vecinos argentinos, brasileños, peruanos y bolivianos ya tienen energía atómica a su disposición o disponen de programas para obtenerla en un futuro cercano.
Sin embargo, el ingreso de Energías Renovables No Convencionales (ERNC) al sistema eléctrico en nuestro país ha tomado fuerza. Prueba de ello es que este año 2015 se duplicará la cantidad de megawatts (MW) que están en operación y en construcción respecto a 2014.
En 2014 habian 686 MW en construcción en Chile. Este año 2015 figuran 1.282 MW en obra. A su vez, en 2014 estaban operativos 1.117 MG originados en este tipo de ERNC (solar, eólica y biomasa, entre otras), en tanto que para 2015 esta cifra es de 2.097 MW. Con lo anterior, se ha proyectado que para los próximos 10 años el 20% de la matriz eléctrica provenga de las ERNC.
Es necesario destacar que, de acuerdo a la ley de licitación de suministro eléctrico, lo anterior ha hecho posible equilibrar los precios y favorecer la competencia. A pesar de ello, en la industria algunos señalan que la nueva ley subsidia ocultamente a la energía renovable y encarece el costo a los consumidores. Pareciera que en este aspecto tampoco hay acuerdo entre los actores, pero es un hecho que -sea como fuere- las ERNC tendrán que ser a futuro la base para satisfacer nuestras necesidades a corto y mediano plazo. Esto, considerando que la mantenida sequía en el país -que ya cumple su cuarto año- promete elevar aun más los costos de la electricidad. Por otra parte, no nos olvidemos que el cambio climático es sinónimo de tendencia a la sequía y ésta sería otra razón para optimizar el uso de las ERNC.
En relación a lo que comentamos, un par de palabras para el “Impulse 2”, avión cubierto con 17.000 células solares; que, pilotado por Bertrand Piccard y André Borschberg, los ejecutores del proyecto, está presto para realizar en los próximos días su vuelta al mundo en 12 etapas, “sin haber gastado una gota de combustible”.
Marcelo Devilat Barros
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